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Ser mujer en Afganistán: El nuevo Código Legal Talibán que legaliza la violencia doméstica

Tras la obligada salida por parte de la ONU de las tropas estadounidenses de Afganistán el 1 de mayo de 2021, el Régimen Talibán conseguiría derrotar e imponerse al Gobierno afgano. Desde aquel agosto de 2021, Afganistán es considerado el país más peligroso del mundo para ser mujer.

El abandono del presidente Ashraf Ghani el 15 de agosto de 2021 del país daría el pistoletazo de salida a la actividad de un Gobierno Provisional liderado por el grupo Talibán. Este grupo se caracteriza por conformar un movimiento político-religioso de tipo fundamentalista, deobandi, ultraconservador y nacionalista-religioso. Fue fundado por Mohammed Omar en 1994 como una red de seminaristas (50 en un inicio), en pleno contexto de Guerra civil (1992-1996) tras la caída del régimen de ocupación comunista. Entre sus reclamas, defendían la necesidad de imposición de la escuela jurídica de pensamiento hanafi, por medio de una ortodoxa y extrema interpretación de la sharía. Esta doctrina, es especialmente violenta y punitiva con las mujeres. Desde su ascenso al poder están obligadas a llevar burka completo, no tienen acceso a servicios como la salud o la educación (no pueden acceder a la educación secundaria ni universitaria), y se les priva de libertades fundamentales como la libertad de expresión o libre movimiento, sujeto a la supervisión de sus tutores (padre, marido, etc).

Un grupo de afganas esperaban en mayo de 2023 en Kabul a recibir raciones de comida distribuidas por una ONG. Fuente: Ebrahim Noroozi. AP / LaPresse
Un grupo de afganas esperaban en mayo de 2023 en Kabul a recibir raciones de comida distribuidas por una ONG. Fuente: Ebrahim Noroozi. AP / LaPresse

Este último enero ha salido a la luz un nuevo controvertido Código Penal, redactado y publicado discrecionalmente por el régimen de facto. 119 artículos que se suman a los más de 130 edictos publicados desde el cambio de régimen (2021). Éste último texto jurídico, ha legalizado abiertamente la violencia doméstica contra las mujeres. Según su contenido, las mujeres pueden ser golpeadas y maltratadas por sus maridos siempre que no les genere heridas visibles o lesiones graves. En ese caso, el marido podría afrontar una pena de 15 días de cárcel de ser condenado. Otros delitos como el maltrato animal en el país están incluso más cuantiosamente penados. Es decir, un afgano puede pasar 15 días en la cárcel por romper una pierna a su esposa y unos cinco meses por el maltrato a un animal.

Este impactante texto legal, no es otra cosa que la codificación de iure de un sistema de apartheid patriarcal, violento y vigilante en el que las mujeres son concebidas como meras propiedades u objetos de uso y disfrute. Realidad que se refleja de manera impudorosa por la semántica de la propia redacción de este nuevo Código Penal, en el que los esposos son concebidos como “los amos” de sus mujeres. Mujeres “propiedad” de una sociedad que les exige sumisión, silencio, código de vestimenta y que ahora legaliza su tortura. Otros tipos de violencia como la sexual, o la psicológica ni siquiera son contemplados en el texto. De hecho, el sistema no reconoce a las mujeres capacidad de decisión sobre sus propios cuerpos, pues son concebidas por el régimen como objetos de disfrute sexual de sus maridos, y éstas no pueden negarse a la voluntad sexual del mismo bajo ninguna circunstancia. Otro artículo de estas nuevas disposiciones en lo penal establece que si una mujer va repetidamente a casa de su padre sin el permiso de su marido y no regresa aunque este se lo pida, puede ser condenada a tres meses de prisión. Se institucionaliza pues, una exposición inevitable a las mujeres a la violencia doméstica constante bajo el arbitrio de sus maridos al amparo del paraguas de la legalidad.

El código penal traza, además, una sociedad dividida en cuatro estratos: eruditos, élites, clase media y clase baja. Ante un mismo delito, el castigo cambia dependiendo del estatus del agresor, algo que entierra principios legales tan fundamentales como la igualdad ante la ley. Esta legislación compila el sistema ideológico Talibán, que claramente busca mantener a las mujeres en una marcada indefensión reinante frente a los hombres. Y ante toda esta situación de vulnerabilidad, precariedad, marginalización y denigración social de género nos preguntamos ¿Dónde están las Organizaciones Internacionales por los Derechos Humanos? ¿Dónde está ONU mujeres? Aunque lo cierto es que las reacciones y respuestas internacionales en materia de defensa de los Derechos Humanos de las mujeres Afganas se han hecho de rogar, el Alto Comisionado de la ONU se pronunciaba hace cuestión de una semana (26 de febrero de 2026) en Ginebra. Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, durante la 61ª sesión del Consejo de Derechos Humanos celebrada en Ginebra reiteraba la condena de la ONU ante el apartheid de género Talibán, consagrado en su nuevo Código Penal. Türk instaba en sus declaraciones a la “rendición de cuentas” y la necesidad de interacción y cooperación con las autoridades de facto, a fin de exigir el cumplimiento de sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. Todo ello para instar a la reintegración de Afganistán en la comunidad internacional, ya advertida en las cumbres de Doha, Qatar, en 2024. Sin embargo, el alcance de la ONU sigue siendo limitado, y la crítica situación de las mujeres, sigue estando sujeta a la violencia, el aislamiento social y la marginalización del sistema Talibán.

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