La ilusión de la libertad
- Jaime Sobreviela Gracia

- hace 2 días
- 5 Min. de lectura
Somos libres, los seres humanos tenemos un libre albedrío que nos permite realizar cualquier cosa que nos planteemos.
Nadie te impide “cumplir” los deseos más profundos de tu corazón. Si un martes te apetece irte al cine a las 10am por qué no íbamos a hacerlo, claro, hay que trabajar. Si en vez de ir a la universidad nos apetece irnos de viaje durante una semana pues vamos a hacerlo, claro, no hay dinero. Si supuestamente somos libres, porque dependemos de un sistema establecido para poder realizar las cosas que nos gustan. ¿Es acaso nuestra libertad una ilusión que nos mantiene quietos y acomodados en un sistema esclavista?
Este discurso puede parecer excusas de una persona que no quiere esforzarse lo suficiente ni trabajar para conseguir su vida, obviamente no quiero trabajar, quién trabajaría por gusto. Las personas que disfrutan de trabajar o que lo ven como un objetivo de vida, se han acostumbrado a la forma de pensar y vivir del sistema capitalista que controla cada pensamiento que tenemos. Estamos tan enfocados y acostumbrados al estilo y ciclo de vida capitalista que cualquier otra opción nos parece una blasfemia. Nos dicen que somos libres, pero esa supuesta libertad es un capricho de ricos. Viendo un anime llamado Vinland Saga, me di cuenta de que el trabajo es una forma de vida y no una herramienta para vivir. No somos libres, porque estamos directamente atados a ese trabajo, y no, las vacaciones de 2 semanas que te dan en el trabajo para que vayas al pueblecito de playa donde el resto de personas van para seguir consumiendo, no es libertad. En este anime que he nombrado ocurre algo muy curioso.
Durante varios capítulos el protagonista es capturado y obligado a trabajar como un esclavo. En este punto este personaje no trabaja por gusto, no es pagado sino obligado a trabajar sin conseguir una recompensa. Llegado un momento, el dueño de la granja en la que trabajan les ofrece a los esclavos la opción de trabajar para comprar su libertad. La privación de la libertad es de lo peor que le puede pasar al ser humano, ese derecho de nacimiento a hacer lo que queramos con nuestras vidas. Al ver la oportunidad de ganar de vuelta ese derecho, comienzan a trabajar muy duro, olvidándose de cualquier otra cosa a su alrededor, total no tenían nada más que el trabajo. Al llegar el momento esperado, consiguen comprar su libertad, incluso agradeciendo al dueño de la granja por darles esa oportunidad (al igual que según estudios capitalistas el trabajador debe agradecer al empresario por poner en riesgo su capital). Una vez recuperan lo que llevaban tiempo buscando, libertad, capacidad de hacer lo que quieran, tras llevar años obligados a trabajar como esclavos esa libertad suena como un sueño; lo que les queda es la nada. Al no saber qué hacer con sus vidas, lo que más sensato les parece es seguir trabajando en esa granja pero esta vez ganando un sueldo, volviendo exactamente al punto de partida. La única diferencia entre ser un esclavo y un trabajador es entonces ¿un sueldo? ¿ Para comprar el que? ¿Para irnos de vacaciones 2 semanas a ese pueblecito de playa? ¿Para comprar el nuevo Iphone con funciones super necesarias?

No somos libres, ese libre albedrío que tenemos por naturaleza lo hemos industrializado y comercializado. No sabemos lo que queremos, queremos lo que nos ordenan querer. Cuales son esos deseos de nuestro corazón que tanto queríamos cumplir. Nos acomodamos, ya que necesitamos ese dinero para sobrevivir, pero nos conformamos con pequeñas recompensas de dopamina para creernos que ese trabajo lo usamos para beneficio propio. “Voy a ahorrar un poco y este finde salimos”, “Has visto el coche que me he comprado con mi subida de sueldo” “Esta semana no puedo salir a cenar que estamos a final de mes”. El dinero guía nuestra vida, no es una herramienta, es fin. Las personas ricas ven el dinero como algo que han ganado con esfuerzo para conseguir esa mansión en frente de la playa, los pobres ven el dinero como un plato de comida, la clase media ve el dinero como eso que les motiva a trabajar más para llegar a ser los ricos. Ninguna de estas clases sociales es realmente libre, porque como dice el famoso dicho “no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”. Por qué entonces si dependemos del dinero las personas ricas no son libres, si quieren algo lo consiguen así de simple, pero la libertad no es conseguir algo cuando lo queremos va mucho más allá, eso es una concepción caprichosa y capitalista de lo que es la libertad. Vivimos hartos de estímulos, cuando queremos algo lo tenemos y no nos requiere esfuerzo el conseguirlo, por ello estas personas ricas tampoco son completamente felices. Esto lleva a la verdadera forma de libertad “la nada”.
Tyler Durden lo explica en la película Fight Club (1999), la única forma de lograr la libertad es perderlo todo. En los momentos donde no te queda nada, ni iphone, ni mansión ni un plato de comida es donde todos somos iguales. Esto le ocurre al protagonista de Vinland Saga, al convertirse en esclavo era incluso más libre que cuando se libera, porque en ese momento no tenía nada, solo un objetivo que es lograr la libertad. Esto les ocurre también a los soldados en las guerras, salir del mundo civilizado para entrar en el caos y la destrucción donde el único objetivo es sobrevivir. Al volver a casa, aparece un vacío, ya que tras estar en el punto “más libre” de su vida vuelven a un sistema en el que el objetivo es producir y consumir. No hace falta ser un esclavo ni un soldado para conocer esa libertad verdadera, tampoco hace falta ser unos hippies e irnos a vivir al campo sin bienes materiales, ojala yo en este artículo tuviera la respuesta a cómo ser verdaderamente libre pero es un tema que han tocado varios escritores y no han llegado a una solución. Hay que ser rebelde en contra de la vida, no una rebelión literal sino personal, podemos rebelarnos en contra de quien nos “quita” esa libertad, pero ellos tampoco son libres. La única forma de encontrar la libertad es aceptación e indiferencia, no de una forma sumisa y darnos por vencidos ante el sistema, sino adueñándose de esta indiferencia y hacerla nuestra, no dejando de crear y cumplir nuestros objetivos, no acomodandonos con esa dopamina rápida. Si tu mayor deseo es ser músico, porque conformarse con las cervezas del viernes. No es sobre meritocracia, sino ambición personal, voluntad de poder.



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