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La SuperBowl de Bad Bunny: En la que los estadounidenses se dan cuenta de que les falta un gentilicio

¿Sabes todo ese esfuerzo que hacía tu profesora de infantil para explicarte que China o la India no eran continentes, y que América no es un país? Pues en Estados Unidos esa lección no quedó del todo aprendida.

Bad Bunny en el escenario durante el Apple Music Super Bowl LX Halftime. Fuente: Kevin Mazur/Getty Images for Roc Nation
Bad Bunny en el escenario durante el Apple Music Super Bowl LX Halftime. Fuente: Kevin Mazur/Getty Images for Roc Nation

El 8 de febrero, Bad Bunny volvía a hacer historia en Estados Unidos por segunda vez en poco más de una semana. En una época de fuertes tensiones entre Estados Unidos y la comunidad latina, Bad Bunny llega proclamando que “todo el mundo quiere ser latino”. Después de que el 1 de febrero se convirtiera en el primer artista de la historia en alzarse con el codiciado Grammy a Álbum of the year con un proyecto completamente en español, el artista fue el encargado de protagonizar uno de los eventos más esperados del año: el intermedio de la Súper Bowl.

Así como en los Grammys sí que tuvo un discurso político muy frontal contra el gobierno y contra el ICE, esta vez optó por un perfil más bajo. Y aun así, se las ha ingeniado para ofender a muchísima gente.

Llevó Puerto Rico al Levi 's Stadium de Santa Clara, vestido de Zara, con sus campos de azúcar, sus puestos de venta de oro, su apagón y el famoso puesto de Toñita. Recordó que el reguetón tiene su origen en Puerto Rico, con temazos como La Gasolina. Uno de sus invitados, Ricky Martin, interpretó un tema que habla precisamente del imperialismo americano en Hawaii. Y Lady Gaga apareció cantando una salsa como música ambiental en una boda, siendo este el nexo que le da sentido al show, simbolizando la unidad. No habló en inglés durante los 15 minutos de su espectáculo. Por traducir, tradujo hasta “Superbowl”. Y la única frase en inglés que dijo, “God bless America”, vino seguida de un desfile de banderas de los países que forman el continente americano.

Bad Bunny en la SuperBowl. Fuente: Darell Jackson
Bad Bunny en la SuperBowl. Fuente: Darell Jackson

Esto no ha sentado muy bien a los estadounidenses, pues no les ha gustado que les recuerden que ese nombre con el que se identifican y al que le han ido dando un sentido profundamente patriótico y de orgullo nacional es, en realidad, algo que no solo no es únicamente suyo, sino que lo comparten precisamente con aquellos a los que consideran ciudadanos de segunda, inmigrantes a los que quieren fuera de sus fronteras. A los que persigue el ICE. Estados Unidos ha convertido una palabra que debería ser inclusiva y plural en un término que pretende abrir una clara grieta entre unos y otros. O mejor dicho, entre unos y el resto. 

El comienzo de la apropiación del término “Americans” tiene su origen en el siglo XVIII, cuando los ingleses lo utilizaban de forma despectiva para referirse a los rebeldes nativos americanos de sus colonias. La historia de cómo pasó de ser un desprecio a una oda al patriotismo se cuenta, sobre todo, a raíz de la Declaración de Independencia de 1776, cuando se declaró que las 13 colonias eran estados libres, independientes y soberanos, que conformaban los Estados Unidos de América. Así se convirtieron no solo en el primer país libre del continente sino, además, el único que tiene “América” es su nombre. Mientras que los españoles, que poseían la mayor parte del continente, se referían a ello como en un conjunto; los Ingleses, que solo habían conquistado una parte del mismo, percibían Améric​a como una amalgama de territorios. De esta forma, expandieron el gentilicio “Americans” entre los países angloparlantes, arraigando la idea de la segmentación americana, y fue cobrando sentido a medida que Estados Unidos fue adoptando una visión más imperialista. En inglés, la forma de referirse al continente es “The Americas”. Fue en el s.XIX cuando se popularizó el término “Latinoamérica” para referirse a la zona Española del continente. Es frecuente que, cuando los países tienen nombres oficiales muy extensos, en el uso común se utilice solamente la última palabra del mismo. De ahí que, hasta cierto punto, tenga sentido el referirse al país como “América” por economía del lenguaje. Aunque, en la actualidad, esto no tenga nada de inocente y sí mucho de estrategia política. Porque cuando Donald Trump clama “Let’s make America Great Again”, a lo que le quiere devolver la grandeza es a USA. No a Cuba. Ni a Chile. Ni a Ecuador. Ni a México. Ni siquiera a Canadá. De hecho, al preguntar a muchos estadounidenses por otros países de América, la mayoría no son capaces de nombrar ni siquiera otros tres.

Las 13 colonias inglesas de Norteamérica. (Photo by: Universidad de Turabo, Columbia Central Univesity)
Las 13 colonias inglesas de Norteamérica. (Photo by: Universidad de Turabo, Columbia Central Univesity)

Esto llega hasta tal punto que si se abre un traductor de referencia, como puede ser Wordreference, y se introduce el término “puertorriqueño”, la traducción es “Puerto Rican”. Venezolano, “Venezolan”. Colombiano, “Colombian”.

En cambio, si se introduce “Estadounidense”, el propio diccionario solo te devuelve la palabra “American”. Por eso, para ellos la cuestión de identidad ligada a este término va más allá de una mera cuestión lingüística. Porque, si no son americanos, ¿qué son? Y, si no solo ellos son americanos, ¿cómo se diferencian del resto?

El Presidente de Estados Unidos había hecho declaraciones de que este año no vería el halftime de la Super Bowl. Y, sin embargo, le faltó tiempo para comentarlo duramente en X según acabó, para quejarse de que el show no se entendía porque no estaba en inglés. Como si el español no fuera la segunda lengua más hablada del país que gobierna. Donald Trump manifestó, además, que el espectáculo le había parecido inapropiado, especialmente para los niños. Sí, lo habéis leído bien. Al mismo que aparece mencionado 38000 veces en el caso Jeffrey Epstein, el show de Bad Bunny le pareció “inapropiado”. Que no voy a ser yo la que defienda las letras de Bad Bunny, pero en este caso, criticar algo de lo que tú mismo has afirmado entender una sola frase, es incoherente o es infantil. E incluso si hubiera entendido las letras, sería hipócrita. Que les pregunten a los profesores de geografía, que tampoco han entendido más que la parte de God Bless América. Seguro que están encantados de que los niños de su clase repitan los países del Continente Americano como si de un mantra se tratara.

Y qué triste que en vez de celebrar la diversidad y el arte, solo busquemos argumentos para levantar barreras entre unos y otros, y tener debates acalorados en redes. Qué triste​ que el pensamiento inmediato sea “si quieres que te escuche, habla para que yo te entienda” en vez de “ojalá yo hablara el mismo idioma para entenderte”. Qué triste que pensemos que el esfuerzo para entenderse lo tienen que hacer siempre otros. Qué triste que se monte un escándalo y se polarice a todo un país por 15 minutos inocentes de show mientras que otros asuntos mucho más relevantes e “inapropiados” se silencian. Y qué importante que aquellos que tienen un altavoz lo utilicen precisamente para reivindicar, como lo ha hecho Bad Bunny, la riqueza cultural, el arte, la unidad, el respeto y el amor.



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